Historia‎ > ‎

Andrzej Panufnik: su historia

ANDRZEJ PANUFNIK

Andrzej Panufnik fue un compositor polaco de azarosa existencia. Nacido en un ambiente de clase media polaca en el año 1914, falleció como Caballero británico en 1991. Vivió conforme al siglo, sufriendo las convulsiones derivadas de la guerra, la política, y el exilio que en dos ocasiones le despojó de todo, obligándole a reiniciar una nueva vida.

En este año que termina (2014), centenario de su nacimiento, se han celebrado conciertos en su honor en las más renombradas salas de conciertos, desde Varsovia hasta Chicago. Pero fue en el King Place de Londres, donde se reunieron supervivientes de su familia para conmemorar lo que han denominado Panufnik Day. La familia Panufnik está plagada de creatividad: su esposa, Camilla Jessel, es fotógrafa; su hija, Roxanna, es compositora; y su hijo, Jem, es artista y director de cine. Todos ellos se han volcado en homenajear a su esposo y padre.

La historia nos retrotrae a la década de 1930 en Varsovia, todavía ajena a la tragedia que sobrevendría al final de la década. Andrzej era un adolescente con extraordinarias dotes para la música y la creatividad. Consiguió fama tras componer un trio de piano que hacía presagiar una brillante carrera.

Todo se truncó en septiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia. Comenzó la guerra; y, aun peor, las redadas y los arrestos diarios por la Gestapo (policía política del régimen nazi). Andrzej Panufnik tuvo que bajar de los podios de las salas de conciertos al mundo clandestino. Escribió canciones para la resistencia. Con su compañero Witold Lutoslawski tocaban a cuatro manos en cafés y bares, desde temas de Beethoven a piezas de boogie-woogie. En aquellos años cualquier reunión pública, conciertos incluidos, estaba prohibida en los países ocupados.

La juventud y falta de expectativas le hacía comportarse con osadía ante un enemigo terrible. Como declararía más tarde, tanto él como Witlod (Lutoslawski) vivían como si cada día fuese el último. La mayoría de sus composiciones fueron prohibidas. Interpretar cualquier música que no fuera patriótica implicaba asumir graves riesgos.

Cuando se produjo el levantamiento del gueto de Varsovia en 1944, Panufnik había abandonado la capital refugiándose en el campo. Cuando regresó en 1945, todas sus obras y manuscritos habían sido destruidos. Todo su trabajo se había perdido.

Con gran perseverancia reconstruyó a partir de su memoria fragmentos de sus obras, entre ellas su “Obertura Trágica”, un verdadero himno de la guerra en Polonia. Apadrinó dos orquestas, las filarmónicas de Cracovia y Varsovia. Al principio obtuvo prebendas del régimen comunista imperante en Polonia, pero durante los siguientes años su relación con el poder fue ambivalente, guardando cierta similitud con la del gran compositor soviético Dimitri Shostákovich durante el estalinismo.

Si la pesadilla durante la invasión nazi se prolongó durante un lustro, fue la oscura, duradera e incomprendida por Occidente dictadura comunista, la que fue minando su fortaleza mental y su capacidad compositiva durante largos períodos.

En 1954 Panufnik consiguió escapar de Polonia tras una dramática persecución en coche, llegando primero a Suiza y, más tarde, a Reino Unido, donde solicitó asilo político.

La nueva vida no fue fácil. Tenía 39 años y todas sus pertenencias eran algunas prendas de vestir de la fea y uniforme ropa comunista. Como él mismo solía afirmar “pasé del ser el número uno a no ser nadie” (“I went from being No. 1 to being no one”). Aun cuando inicialmente fue bien recibido por el mundo musical británico, la situación empeoró, probablemente por las simpatías izquierdistas de muchos de sus miembros más conspicuos. Tras el ulterior regreso a su país, Polonia, pasó a ser un proscrito, alguien deshonesto y poco fiable. Su reputación estaba profundamente dañada.

Al problema del desafecto político se unía la propia música de Panufnik, muy alejada de la complejidad de los gustos de la música clásica británica de las décadas de 1950 y 1960. A su proscripción de las emisoras de radio (entonces una importante fuente de difusión de la música contemporánea) contribuyó William Glock durante el tiempo que fue responsable de la programación musical de la BBC.

Y entonces, cuando todo parecía ir en contra de Panufnik, llegó un golpe de suerte. Conoció a la que sería su mujer, quien le introdujo en la alta sociedad británica y le otorgó la tan añorada estabilidad emocional.

Contrajeron matrimonio en el año 1963. Por su casa en Twicknham pasaron amigos, como Yehudi Menuhin, Georg Solti y Leopold Stokowski.

Con el nacimiento de sus hijos recuperó una fluida creatividad. Ocho de sus diez sinfonías fueron escritas en Gran Bretaña. Esta circunstancia, junto a su afortunado matrimonio, fue trascendental para que recibiera el título honorífico de Caballero poco antes de su muerte, en el año 1991.

Andrzej Panufnik nunca fue conocido en su país natal, primero por la propaganda hostil, pero también porque para muchos era un compositor británico.

Sin embargo, siempre fue fiel a sus raíces. Cada una de sus obras tenía reminiscencias polacas. Dedicó un concierto en Milwaukee, Estados Unidos, a honrar el asesinato en Varsovia del sacerdote Jerzy Popieluszko. Así mismo, escribió una sinfonía en apoyo del sindicato Solidaridad cuya contribución al derrumbe del régimen polaco fue trascendental.

Su música fue minusvalorada por los modernistas de mediados del siglo XX. Pero ahora con las tendencias postmodernas hacia el minimalismo y otros tipos de música, de Adams a Xenakis, sus composiciones reciben un creciente reconocimiento.

Sin embargo sus obras no se incluyen en las habituales programaciones de conciertos.

Zaragoza, 3 de diciembre de 2014

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

Ċ
Lopeztricas Jose-Manuel,
3 dic. 2014 2:11
Comments