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Historia de las bolsas isotérmicas

HISTORIA DE LAS BOLSAS ISOTÉRMICAS


Hipócrates, médico griego coetáneo de Sócrates y Plato (creador de su doctrina, platonismo), dejó escrito que el agua fría se debe aplicar donde hay, o se prevé que haya, una hemorragia. Desde entonces los médicos han hecho  un amplio uso del agua fría en su práctica médica. Así, durante el intento fallido de invasión de Rusia por los ejércitos de Napoleón en 1812, el cirujano Dominique Jean Larrey (1766-1842) usó el hielo y la nieve para entumecer a los soldados antes de llevar a cabo amputaciones en el campo de batalla.


Hasta finales de la década de 1920 los productos se conservaban en neveras con hielo. En esa época se comenzó a experimentar con sustitutos de hielo natural. Y así, en agosto del año 1948 la revista Popular Science dio a conocer en Estados Unidos el Hot-R-Cold Pack, una especie de contenedor que permitía mantener la temperatura (calor o frío) durante un tiempo prolongado. Durante las décadas siguientes se observó que estos contenedores a base de alcohol no impedían el crecimiento de hongos, en algún caso como verdaderas setas.

Hubo que esperar hasta el año 1971 cuando Jacob Spencer, farmacéutico de Long Island y, a la sazón representante de Pfizer, consiguió patentar un pack versátil consistente en una compresa fría que comprime un gel neutro.

A diferencia de un pack inventado en el año 1959 por Albert A. Robbins, que mantenía alimentos y bebidas en condiciones de refrigeración durante un tiempo, el nuevo diseño de Jacob Spencer lograba mantener su contenido a temperatura ambiente. Y lo más importante: era reutilizable.

El diseño de Jacob Spencer fue formulado y reformulado durante los años siguientes en la empresa que fundó, Nortetch, hasta lograr un gel de apariencia agradable, con idéntica utilidad.

Este gel se utiliza ahora para variados usos, desde el alivio del dolor y la inflamación articular tras un pequeño traumatismo, hasta un “golpe de calor” de riesgo vital. Además, el gel es reutilizable. Es recomendable que estuviera disponible en todos los hogares. Pero si no dispone de este gel, la alternativa es una bolsa de verduras (por ejemplo, guisantes) guardada en el congelador.

Zaragoza, a 17 de julio de 2014

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza 

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Lopeztricas Jose-Manuel,
16 jul. 2014 23:50
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