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Medicina tradicional tibetana

MEDICINA TRADICIONAL TIBETANA

La región autónoma de Tíbet (Xizang, en lengua mandarín)  forma parte de la República Popular China. El temor que en Occidente inspiraba el imperialismo ruso condujo a la invasión británica de Tíbet en 1904 a la que siguió el Tratado Anglo-tibetano.

Tras el colapso de la dinastía imperial china en el año 1911 (recuérdese la maravillosa película de Bernardo Bertolucci «El último emperador»), Tíbet adquirió un importante grado de autogobierno, si bien continuó vinculado al Imperio Británico hasta el año 1950. Al año siguiente el ejército chino, ya bajo la hégira comunista, invadió Tíbet. [La República Popular China se fundó en 1945 tras la victoria del ejército de Mao Zedong sobre las tropas nacionalistas que les obligó a refugiarse en la isla de Taiwán. China continúa sin reconocer a Taiwán como país independiente].

Los años de dominación china condujeron a una fracasada revuelta tibetana que determinó el exilio del Dalai Lama (su máximo representante político-religioso) en la vecina India.

Tíbet fue administrada como una provincia de la República Popular China hasta 1965; y desde entonces como una «región autónoma», incluida en la República Popular China.

Una segunda revuelta, también fracasada, se produjo en 1987. La situación política no ha cambiado desde entonces.

 [Dalai Lama es el título de abad de la Orden de monjes budistas tibetanos del «Sombrero Amarillo» (Dge-lugs-pa)] surgida en el siglo XVII. En el año 1914 el decimotercer Dalai Lama proclamó Tíbet como estado soberano independiente, tras el colapso en 1911 de la dinastía Manchú en China. El decimocuarto Dalai Lama fue entronado en 1940, pero, como se ha escrito antes, se vio impelido a exiliarse en India tras el fracaso de la revuelta de 1959. Su actividad internacional a favor de la independencia de Tíbet fue reconocida con la concesión del Premio Nobel de la Paz en el año 1989].

Tíbet se halla geográfica y políticamente emparedada entre dos potencias, La República Popular China al norte y la Federación India al sur. Ambas mantienen disputas permanentes sobre este territorio.

La lucha actual entre China e India es, por suerte, incruenta, pero no menos importante. En la actualidad se dirime quién podrá añadir a su patrimonio cultural las prácticas de la denominada «medicina tibetana», tanto por su prestigio como por los potenciales beneficios económicos derivados.

En marzo (2017) China presentó un documento a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (acrónimo: UNESCOUnited Nations Educational, Scientific and Cultural Organizations -), al objeto de que reconociera el baño medicinal incluido en las prácticas médicas del sowa rigpa (nombre tibetano) como «patrimonio cultural inmaterial». Una propuesta similar, pero más amplia, al abarcar todas las prácticas médicas incluidas en el sowa rigpa (no solo el baño medicinal con hierbas específicas) fue presentada casi a la vez por India.

La Organización de Naciones Unidas tomará la decisión a favor de una de las propuestas el próximo año, 2018. La decisión es importante, sobre todo por sus implicaciones políticas.

Geshe Ngawang Samten, vice-consejero de la Central University of Tibetan Studies, en Sarnath, India, se manifestó a favor de que la India presente la propuesta, porque la cultura tibetana también se entronca en las tradiciones culturales indias. Pero, este entusiasmo deja traslucir el agradecimiento de los tibetanos hacia los gobiernos de la Federación India por su acogimiento del Dalai Lama cuando se vio obligado a exiliarse en el año 1959.

Más allá de la importancia cultural del conocimiento y reconocimiento de la medicina tradicional tibetana, la decisión de la Organización de Naciones Unidas se traducirá en una mejora de los estándares de salud para la empobrecida población rural tibetana, posibilitando su acceso a la tecnología médica y farmacéutica más moderna.

Sin embargo, sería un error imponer la medicina occidental, dejando las prácticas tradicionales tibetanas como reliquias culturales. Todavía hay mucho que estudiar. Una de las consecuencias del aislamiento geográfico y político de Tíbet es que gran parte de su peculiar flora y las prácticas médicas tradicionales de la población rural son prácticamente ignoradas fuera de su ámbito de aplicación.

Tashi Tsering Phuri, director del Tibetan Medical and Astro-Science Institute, con sede en Dharamsala, ciudad india sede del gobierno tibetano en el exilio, residencia habitual del Dalai Lama, ha declarado que la cultura médica tibetana debería ser de utilidad mundial, y no motivo de discordia entre dos países, en este caso la República Popular China y la Federación India.

Sowa rigpa es practicado en China, India, Bután, Mongolia y Nepal. La traducción más atinada podría ser «ciencia de la curación», y sus métodos se plasman en el texto «Los cuatro tantras», atribuido a un médico tibetano del siglo XII.

Hasta comienzos de la década de 1990 no existía un interés por la medicina tradicional tibetana. Desde entonces ha surgido una gran competencia entre China e India por un «patrimonio cultural» (con potencial económico) olvidado durante siglos.

Stephan Kloos, médico antropólogo de la Austrian Academy of Sciences, en Viena, declaró que la práctica médica tibetana del sowa rigpa podría representar un negocio billonario. No obstante, son muy cuestionables estas prácticas cuando se desligan del entorno cultural y religioso en que surgieron. Además, es dudoso que estas prácticas tradicionales se puedan trasladar a las exigencias de una economía globalizada. Estos temores son compartidos por los expertos occidentales de «medicina tibetana».

En el año 2010, India reconoció oficialmente sowa rigpa como medicina tradicional integrándola en distintas escuelas de pensamiento junto con la mucho más conocida ayurveda.

Los estudiosos han hallado claros vínculos entre la medicinas ayurvédica y la tradicional tibetana. De pronto tanto en China como en India ha surgido un inusitado interés por las tradiciones médicas tibetanas. Detrás de esta competencia se esconden intereses políticos y económicos.

La medicina tradicional tibetana se fundamenta en baños termales con hierbas. Su práctica se ha extendido más allá de la «región autónoma del Tíbet» (según denominación china), habiéndose hecho muy popular en las provincias occidentales de la República Popular China. El actual gobierno chino está aprovechando estos hechos para crear vínculos más estrechos con su siempre problemática provincia autónoma.

Zaragoza, a 2 de agosto de 2017

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza

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2 ago. 2017 11:14
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