Gusano de Guinea

GUSANO DE GUINEA

La sociedad de los países occidentales se pone en guardia frente a una fiebre hemorrágica africana, más por el temor de que se instaure en nuestro aséptico mundo que por el sufrimiento y depauperación que causa en los países afectados. Sin embargo, sin desmerecer la importancia de la infección por el virus Ébola, su mortandad es mínima si se la compara con otras enfermedades tropicales, con elevados costes en términos de sufrimiento personal y empobrecimiento social.

Sin embargo, no todo son fracasos. Permítanme contar la historia de un éxito.

Una de estas enfermedades parasitarias que se halla próxima a su erradicación es la infestación por el llamado “gusano de Guinea”, técnicamente Dracunculus medinensis. Otras sinonimias, además de “gusano de Guinea”, son “gusano de Medina”, “gusano serpiente”, “gusano dragón”. La infestación que produce se denomina técnicamente dracunculiasis, dracontiasis o dracunculosis.



Las primeras descripciones de este gusano fueron realizadas por Linneo (1758) y Gallandant (1773).

Las características de esta infestación eran conocidas por la medicina egipcia, ya que era muy frecuente en el valle del río Nilo; pero también en las dos orillas del Mar Rojo; de ahí el nombre de “gusano de Medina”, una de las ciudades santas del Islam.

La prevalencia de la enfermedad en el año 1986 se estimaba en 3,5 millones de personas distribuidas en 21 países de África y Asia. Gracias a los programas de erradicación, sobre todo el financiado por el Carter Center (creado por el expresidente norteamericano Jimmy Carter), el número de casos comunicados ha ido disminuyendo: 11.510 casos en el año 2005; y 148 casos en el año 2013; la mayor parte de ellos (113) en el nuevo país, Sudán del Sur, creado para albergar a la comunidad cristiana, quedando el norte (Sudán) como país islámico. Algunos casos aislados se notificaron durante 2013 en Chad (14), Malí (11) y Etiopía (7).

En 2014, hasta ahora solo se han comunicado en todo el mundo 17 casos. Esta evolución hace pensar que la infestación podría erradicarse en un plazo breve, siendo así la segunda enfermedad infecciosa que se extirpase, tras la viruela.

Este gusano nematodo solo parasita al hombre. Las personas se infestan al beber agua con larvas del gusano. Las larvas maduran diferenciándose en machos y hembras. Tras aparearse en el intestino humano, las hembras crecen hasta alcanzar casi 1 metro de longitud. Las hembras adultas grávidas (cargadas de huevos) perforan la pared intestinal migrando por los conductos linfáticos hacia la piel donde dan lugar a úlceras, a través de la cuales abandonan el cuerpo, proceso que causa un insoportable y quemante dolor en la persona afectada. [El término nematodo o nematelminto como se denominan a estos vermes o helmintos (del griego helmíns) deriva del griego que significa “filiformes”].




No existe tratamiento efectivo para la dracunculosis. La única opción (ver fotografía adjunta) es envolver el gusano que sobresale de la piel en un palo muy fino, extrayéndolo muy lentamente. Esta tarea puede durar semanas. La persona siente alivio sumergiendo en agua la úlcera por donde sobresale el gusano. Pero esto es lo que no debe hacerse, porque la hembra libera las larvas al agua, desde donde se reinicia su ciclo vital. En el año 1932, Mirza describió una técnica operatoria para extirpar el gusano que había observado en un barbero de la India [Mirza MB. Dracontiasis (Naru) in Shorapur. Proc Muslim Association for the Advancement of Science 1932: 43-47].




Roussett describió en el año 1952 que grandes dosis de Hetrazan® (citrato de dietilcarbamacina) destruían el gusano adulto; y, administrado de modo profiláctico, destruía el gusano en sus distintos estadios de desarrollo [Roussett P. Essai de prophylaxie et de traitment de la dracunculose par le notézine en Adrar. Bull Med Afr occid franc 1952; 9: 351-368]. [Citrato de dietilcarbamacina se prescribe en la actualidad para matar las filarias en los conductos linfáticos].




Raffier ensayó en el año 1965 un fármaco desarrollado por el antiguo laboratorio Ciba Geigy, designado CIBA 32644-Ba durante su fase preclínica, [Raffier G. Note préliminaire sur l’activité du CIBA 32644-Ba dans la dranculose. Acta Trop. 1965; 22: 350-353]. Años después (década de 1980) este fármaco se ha convertido en un medicamento anti-fúngico de referencia, denominado Itraconazol. Su eficacia terapéutica como antifúngico se revalorizó a raíz del surgimiento de la infección por V.I.H. y su patología asociada (SIDA); pero es un tratamiento electivo en la leishmaniasis cutánea, onicomicosis e histoplasmosis en pacientes con SIDA.

Dracunculus medinensis raramente es una infestación mortal. Sin embargo, incapacita a los afectados, enfermándolos durante meses, con la imposibilidad de trabajar. Ello supone una sobrecarga económica y social inasumible.

En algunas ocasiones, la ruptura del gusano puede dar lugar graves reacciones alérgicas.

Los síntomas sistémicos semejan una intoxicación por histamina, consecuencia de la reacción alérgica contra el gusano hembra grávida durante su migración desde el tubo digestivo hasta la piel del paciente, produciendo una úlcera desde la que libera las larvas cuando la piel se sumerge en agua.

Si se logra eliminar de modo definitivo esta enfermedad, será el primer caso que se consigue sin medicamentos o vacunas, solo a través de un cambio de hábitos higiénicos.

Dos aspectos son fundamentales en las áreas donde la infestación es posible: no beber agua sin filtrar (pasar el agua a través de un tejido puede ser suficiente frente a la dracunculosis); y no bañarse cerca de las fuentes de agua cuando se está infestado.

Este cambio de hábitos precisó más de dos décadas y un fuerte compromiso político en los países afectados. El Carter Center, fundado por el expresidente Jimmy Carter en el año 1982 ha sido fundamental en este esfuerzo.

El programa de erradicación (casi total al día de la fecha) se basó en tres normas muy simples: no beber agua sin filtrar, aumentar las prácticas higiénicas; y mantener en cuarentena a las personas infectadas. Son muy simples en nuestras sociedades desarrolladas; pero no son tan sencillas en áreas del mundo donde se carece de casi todo.

La mejora de los hábitos higiénicos y otros programas de salud son trascendentes también en sociedades desarrolladas. Veamos dos ejemplos:

Según el CDC (Centers for Disease Control and Prevention), alrededor de 48 millones de norteamericanos contraerán enfermedades derivadas del manejo incorrecto de los alimentos. De éstas, alrededor de 125.000 requerirán hospitalización; de las que unas 3.000 fallecerán. Toda esta morbilidad y mortalidad se podría evitar si las personas almacenasen, limpiasen, cocinasen y refrigerasen los alimentos de manera adecuada.

El número de muertes anuales debidas a gripe estacional ha aumentado desde 3.000 a 49.000 personas entre los años 1976 y 2007. La gran mayoría de las muertes por gripe estacional afectan a personas ancianas (>65 años). Existe una vacuna cuya composición varía cada año en función de los serotipos que se prevén para cada campaña. Si la vacunación antigripal en personas añosas se ampliase en Estados Unidos desde el aproximadamente 45% actual al 70%, se podrían reducir el número de cuadros gripales en más de 4 millones evitándose alrededor de 300.000 hospitalizaciones. [La gripe en personas ancianas se ha de considerar un cuadro clínico grave, con significativo riesgo de mortalidad].

Tal vez la mejor lectura que se puede hacer de la casi total erradicación de la infestación por el “gusano de Guinea” (dracunculosis) sea darnos cuenta que pequeños cambios en los hábitos de las personas se traducen en trascendentes logros en términos de Salud Pública.

Zaragoza, a 21 de agosto de 2014

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

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Lopeztricas Jose-Manuel,
21 ago. 2014 2:25
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