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Obituario de Jerome Phillip Horwitz


OBITUARIO DE JEROME HORWITZ

Jerome P. Horwitz desarrolló el medicamento mundialmente conocido por su acrónimo AZT (Azidotimidina) en el año 1964 para el tratamiento del cáncer. Tras fracasar como medicamento anticanceroso pasó al olvido hasta décadas más tarde, cuando se convirtió en el primer fármaco usado en el tratamiento del SIDA. Su descubridor, Jerome P. Horwitz, falleció el pasado 6 de septiembre (2012) en Bloomfield Township, Michigan, Estados Unidos, a la edad de 93 años. La noticia de su óbito, comunicada por su esposa, ha tardado en hacerse público varias semanas.

El Dr. Horwitz no logró fama y royalties por la síntesis del AZT. Los beneficios, estimados en billones de dólares, fueron para la empresa farmacéutica que patentó el fármaco en 1986, bajo “patente de uso”, pues no se trataba de una nueva molécula.

En una entrevista, el Dr. Horwitz afirmó que cuando AZT (Azidotimidina) fracasó en los ensayos como medicamento anticanceroso, abandonó esa línea de investigación, sin preocuparse de patentar la molécula; añadiendo, medio en broma, que “AZT y otras moléculas relacionadas que sintetizó más adelante, estaban esperando a la enfermedad adecuada”.

El grupo de moléculas sintetizadas por el equipo de investigación dirigido por el Dr. Horwitz son didesoxitimidinas, sosias farmacológicos de los nucleótidos constituyentes del ácido desoxirribonucléico (ADN). En un principio, se esperaba que estas moléculas de síntesis actuasen como “caballos de Troya” induciendo a que las células en división confundiesen estas moléculas con los auténticos nucleótidos en la síntesis de nuevo ADN. Este postulado teórico no funcionó contra el cáncer, pero en cambio sí se demostró eficaz en el tratamiento de muchas inmunodeficiencias humanas de origen vírico, tales como la hepatitis y el herpes.

Además del AZT (hoy denominado Zidovudina), el Dr. Horwitz sintetizó Didanosina y Estavudina (esta última también una didesoxitimidina; aquella una didesoxiguanina). Estos tres medicamentos constituyen un pilar fundamental en el tratamiento actual de la infección por VIH (retrovirus causante del SIDA).

El AZT (Azidotimidina, hoy denominado Zidovudina) quedó en el olvido hasta mediados de la década de 1980 cuando la epidemia del SIDA, y su elevado peaje de vidas humanas, impulsó una ardua investigación, no solo de nuevas moléculas, sino de posibles sustancias ya conocidas. Fruto de esta investigación retrospectiva, Burroghs Wellcome solicitó autorización al National Cancer Institute para valorar la eficacia del AZT en el tratamiento de los pacientes con SIDA.

Cuando un grupo de científicos financiados por el National Cancer Institute halló que el fármaco resultaba efectivo, la Compañía Farmacéutica solicitó una patente para fabricar el fármaco. Dado que la sustancia ya existía desde tiempo ha, se le concedió una nueva modalidad creada a tal fin, a la que se denominó “patente de uso”, haciendo alusión a la nueva indicación terapéutica. Burroghs Wellcome se halla actualmente integrada en la multinacional GlaxoSmithKline.

La autorización del AZT (como a finales de la década de 1980 era conocida mundialmente) para el tratamiento del SIDA dio una breve notoriedad al Dr. Horwitz. Aparecía en los periódicos generalistas; e incluso “ABC World News Tonight” lo nombró “Person of the Week” (Personaje de la Semana). Sin embargo, la efímera fama no vino acompañada de compensaciones económicas, tanto para él como para su laboratorio de investigación, al no haber patentado su descubrimiento.

En una entrevista, el Dr. Horwitz afirmó que Burroghs Wellcome había donado dinero al Karmanos Cancer Institute, el Centro de Investigación adscrito con Wayne State, para crear una cátedra con su nombre. Pero la donación asignada, $100.000, era claramente insuficiente. Durante una época manifestó su disgusto por la rácana aportación sobre todo si se tienen en cuenta los beneficios obtenidos por el laboratorio.

Jerome Phillip Horwitz nació en Detroit, Michigan, Estados Unidos, un 16 de enero de 1919, uno de los tres hijos del matrimonio de Louis y Belle Horwitz. Su padre comerciaba al por mayor con aves de corral. Jerome Phillip Horwitz consiguió su licenciatura (Bachellor) en Química en la Universidad de Detroit en el año 1942; y un Master en Química dos años más tarde, en 1944. Se doctoró en Química (Ph.D.) en la Universidad de Michigan en el año 1948.

Tras un tiempo trabajando en el campo de combustibles para cohetes en el Illinois Institute of Technology pasó a dedicarse a la investigación del cáncer a mediados de la década de 1950 en el Michigan Cancer Foundation, siendo además profesor en Wayne State Medical School (a partir del año 1995, Barbara Ann Karmanos Cancer Institute), donde permaneció hasta su jubilación en el año 2005.

Uno de sus últimos proyectos fue el desarrollo de fármacos para el tratamiento de tumores sólidos. Fruto de esta línea de investigación fue la obtención de una patente por el Wayne State Institute, cedida en el año 2003 a una Compañía Farmacéutica. La cesión supuso una considerable suma de dinero, tanto para él como para el Instituto de investigación. Por primera vez, el Dr. Horwitz obtenía rendimiento de sus investigaciones.

Además de su esposa, le sobreviven dos hijas, Carol Kastan y Suzanne Gross, y cinco nietos.

Zaragoza, 21 de septiembre de 2012

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Zaragoza

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José Manuel López Tricas,
22 sept. 2012 7:04
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