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Obituario de Lloyd H. Conover. El descubrimiento de la tetraciclina.

OBITUARIO DE LLOYD H. CONOVER, DESCUBRIDOR DE LA TETRACICLINA

El sábado, 11 de marzo (2017) falleció en St. Petersburg, Florida, Estados Unidos Lloyd H. Conover. Su vida siempre estará asociada a uno de los grandes descubrimientos en el campo de la farmacología de las enfermedades infecciosas: el descubrimiento, no exento de polémica por los derechos de patente, de un trascendente antibiótico, la tetraciclina.

Lloyd H. Conover inició sus investigaciones en el laboratorio Pfizer, en Brooklyn en 1950, una década de ardua competencia en el mundo de la industria farmacéutica tras la introducción de la penicilina a mediados de la segunda mitad de la década de 1940 en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

En aquellos años se consideraba altamente improbable mejorar las estructuras químicas de los antibióticos aislados de microorganismos. Se daba por hecho que estas moléculas eran el culmen de un refinado proceso evolutivo que había dotado a los microorganismos de las mejores armas químicas para sobrevivir en un entorno hostil plagado de otros microorganismos con los que debía competir por el nicho ecológico.

 Lloyd H. Conover obtuvo tetraciclina por hidrogenación catalítica de clortetraciclina. Desde un punto de vista químico tal vez demasiado simplificador los átomos de cloro (en la clorotetraciclina) u oxígeno (en la oxitetraciclina) parecían innecesarios. El átomo de hidrógeno en lugar de los átomos de cloro u oxígeno otorgaba estabilidad química al antibiótico.

El resultado de la hidrogenación catalítica de la clortetraciclina fue tetraciclina, un potente antibiótico con menos efectos adversos que las moléculas antibióticas originales (clortetraciclina y oxitetraciclina). Este hallazgo contravenía la opinión general que daba por hecho que no podía mejorarse un antibiótico aislado de la naturaleza.

Virtualmente todos los antibióticos actuales son semi-sintéticos, esto es, son resultado de modificaciones químicas de antibióticos aislados de la naturaleza. Estas modificaciones estructurales se traducen en un espectro antimicrobiano más amplio y una mejor tolerancia.

La tetraciclina se mostró efectiva frente a numerosas infecciones graves, desde salmonelosis de origen alimentario, a septicemias potencialmente mortales, celulitis, infecciones de tracto urinario y neumonías.

La tetraciclina comenzó a emplearse tanto en veterinaria como en horticultura, a fin de evitar plagas.

Tras el éxito logrado con la tetraciclina surgieron conflictos de intereses relacionados con los derechos de patente. Tres compañías farmacéuticas (Lederle, Bristol Myers Squibb, y Pfizer) reclamaron los derechos sobre el descubrimiento de la tetraciclina. La patente fue finalmente otorgada al Dr. Conover. Pfizer vendió los derechos de patente de la tetraciclina a otras empresas que deseaban desarrollar derivados semi-sintéticos. Sin embargo, el gobierno federal en base a la legislación antimonopolio (anti-trust) norteamericano impugnó los acuerdos establecidos por Pfizer, arguyendo que trataban de anular la competencia fijando precios de sus derivados.

Durante varias décadas Lloyd H. Conover hubo de afrontar críticas en el mundo científico por reclamar una patente que muchos creían injustificada. Finalmente, en 1982, un tribunal de apelación de Philadelphia dio la razón a Lloyd H. Conover en la demanda de los derechos de propiedad intelectual del descubrimiento de la tetraciclina.

Cuando terminó el largo litigio, la tetraciclina había perdido parte de su aura, habiendo surgido numerosas cepas bacterianas resistentes que redujeron su eficacia antibiótica. La tetraciclina se absorbe por vía oral, pero su biodisponibilidad (cantidad total absorbida) es muy baja en relación a la dosis administrada. De este modo, la presencia de cantidades importantes de antibiótico sin absorber en el tracto gastrointestinal crea una importante presión de selección favorable al surgimiento de cepas resistentes.

La tetraciclina continúa usándose de modo habitual frente al acné y ciertas infecciones transmitidas por garrapatas, tales como la «enfermedad de Lyme», la «Fiebre esporádica de las Montañas Rocosas» y la «Fiebre Q». Al objeto de controlar el desarrollo de cepas resistentes, muchos países han restringido el uso de tetraciclinas en horticultura.

Lloyd Hillyard Conover nació el 13 de junio de 1923 en Orange, New Yersey. Su padre, John, era abogado; y su madre (de soltera Marguerite Anna Cameon) era artista.

Inició su formación académica formal en Amherst College en 1941, interrumpiéndola por la Segunda Guerra Mundial. Durante tres años sirvió en la Marina en un buque anfibio en el Pacífico, alcanzando el grado de lugarteniente.

Tras la guerra continuó sus estudios en Amherst College licenciándose en 1947. Se doctoró en Química en la Universidad de Rochester en el año 1950, integrándose en la empresa farmacéutica Pfizer. Los emolumentos pagados por la industria farmacéutica eran mucho más elevados que los percibidos en el mundo académico. Esta situación atraía a numerosos científicos, pero era objeto de críticas entre los científicos intelectualmente involucrados en proyectos de investigación básica, quienes estimaban poco ético trabajar para la industria privada.

Tras enviudar de su primera esposa (de soltera Virginia Kirk), su segunda esposa (de soltera Marie Solomons) falleció en el año 2003.

El hallazgo del equipo de trabajo de Lloyd Hillyard Conover fue el desarrollo de la tetraciclina. Mientras algunos miembros de su equipo quisieron vivir de los réditos del hallazgo de este trascendental antibiótico, el Dr. Conover siguió trabajando sobre las que solía definir como «estas maravillosas moléculas». Apenas un año después de la preparación de la tetraciclina, Pfizer inició sus ensayos clínicos en humanos.

Sin embargo, las investigaciones de Lloyd Hillyard Conover no se limitaron a los derivados de la tetraciclina. Contribuyó de manera decisiva al descubrimiento del Pirantel (precisamente, embonato de pirantel); y Morantel  dos medicamentos antihelmínticos.

Con el tiempo llegó a ser Vicepresidente Senior de Investigación y Desarrollo de Productos Agrícolas de Pfizer. Finalmente se retiró en el año 1984.

Aun cuando Pfizer defendió vigorosamente la patente del Dr. Conover, no mostró un interés excesivo en comercializar sus productos, en comparación con sus competidores.

Zaragoza, 15 de marzo de 2017

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

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Lopeztricas Jose-Manuel,
15 mar. 2017 12:21
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