Arilocumab (Praluent), primer inhibidor de PCSK9 aprobado por la FDA norteamericana

publicado a la‎(s)‎ 27 jul. 2015 23:46 por Lopeztricas Jose-Manuel

APROBACIÓN POR LA FDA DEL PRIMER «INHIBIDOR PCSK9»

 

La Food and Drug Administration (FDA) norteamericana autorizó el viernes, 24 de julio (2015) Praluent®, nombre registrado de arilocumab, el primer anticuerpo monoclonal de una novedosa clase de fármacos para reducir drásticamente las elevadas concentraciones de colesterol en plasma.

Este medicamento tiene importante valor añadido, tanto desde el punto de vista científico como económico; el segundo aspecto comprometiendo su prescripción generalizada. El precio de Praluent® en Estados Unidos rondará los $14,600 anuales, superior a lo que algunos analistas financieros habían previsto. No obstante, las aseguradoras médicas y los Servicios Públicos de Salud conseguirán descuentos de los laboratorios comercializadores.

Arilocumab ha sido desarrollado conjuntamente por Sanofi Aventis y Regeneron Pharmaceuticals. Los responsables de los laboratorios justifican su elevado precio afirmando que ha de contextualizarse teniendo en cuenta el ahorro que puede suponer la reducción de la incidencia de ataques cardíacos e ictus. Sin embargo, los estudios clínicos realizados hasta ahora no han demostrado de modo indubitado que el fármaco  consiga disminuir la morbilidad y mortalidad de causa cardiovascular.

En un ensayo clínico fase III (previo a la comercialización) arilocumab (Praluent®) redujo las concentraciones de LDL-Colesterol[1] un 40%, incluso en pacientes ya tratados con estatinas[2].

Existen otros fármacos de esta nueva clase farmacológica en fases preclínicas de investigación. La aprobación de uno de ellos, evolocumab (Repatha®), desarrollado por Amgen[3], se prevé a finales de agosto (2015).

La autorización de prescripción de la FDA para arilocumab incluye pacientes que hayan sufrido un ataque cardíaco, ictus, o bien que sus concentraciones de LDL-Colesterol no se regulen con las dosis más elevadas de estatinas que puedan tolerar.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA[4]) autorizó Repatha® tras el informe favorable del Committee for Medicinal Products for Human Use del 21 de mayo de 2015, mientras Praluent® ha recibido el visto bueno (23 de julio de 2015) del Committee for Medicinal Products for Human Use, trámite imprescindible para su autorización definitiva. La Agencia Europea del Medicamente es más liberal en lo que se refiere a los criterios de prescripción, incluyendo pacientes  que todavía no han sufrido un ataque cardíaco o ictus, pero se hallan en riesgo elevado de padecerlo.

La demostración fehaciente de que estos fármacos previenen efectivamente ataques cardíacos e ictus no estará disponible hasta el año 2017, cuando concluyan los estudios clínicos actualmente en curso. Muchos cardiólogos han declarado que consideran una dejación de su deontología no administrar estos beneficiosos fármacos a sus pacientes más comprometidos en espera de resultados estadísticamente significativos.

Muchos pacientes podrían requerir tratamiento con estos medicamentos durante muchos años, probablemente el resto de sus vidas. Y esto plantea dos cuestiones: de un lado no se conocen los efectos adversos a muy largo plazo; y, por otra parte, los costes para los sistemas de salud (públicos y privados) serían muy elevados, en conjunto miles de millones (de euros o dólares).

Desde consideraciones estrictamente económicas está reciente la situación planteada con Sovaldi® (sofosbuvir), el fármaco contra el genotipo[5] más común de la hepatitis B. Este medicamento, desarrollado por Gilead Sciences, tiene un coste de $1,000 diarios (alrededor de 60.000 € por tratamiento).

El problema es mayor porque estos fármacos están destinados a sustituir a las estatinas que hoy día se prescriben mayoritariamente en versiones genéricas, muy baratas.

Según algunos expertos, los nuevos fármacos harán replantear la prescripción de estatinas, estimulando la utilización de dosis más elevadas sin otro límite que la tolerancia del pacientes.

Arilocumab y evolocumab pertenecen al grupo de fármacos denominados «inhibidores de PCSK9». El desarrollo de este grupo farmacológico partió del hallazgo fortuito de personas con una mutación del gen que codifica esta proteína. Los afectados por la mutación tenían unas concentraciones de colesterol excepcionalmente bajas y un riesgo de patología cardiovascular catalogado como residual en relación a la población general.

Praluent® (arilocumab) se ha formulado en dos dosificaciones para administración como un autoinyector (ver imagen al principio del artículo), adecuándose a una posología bisemanal. El precio en Estados Unidos, donde no existe capacidad gubernamental de regular el coste de las medicinas, es de $560 por inyección, equivalente a $40 diarios, o $14,600 anuales. Arilocumab (Praluent®), al igual que evolocumab y futuros fármacos de esta clase son anticuerpos monoclonales, como se infiere del sufijo –mab (monoclonal antiboyd), y su producción se lleva a cabo en células vivas, lo que justifica su elevado coste.

Los analistas financieros prevén unas ventas de Praluent® en el ejercicio 2016 de cientos de millones de dólares; previsión que los más optimistas elevan a varios billones de dólares.

Los primeros candidatos a este tratamiento son los pacientes con hipercolesterolemia familiar heterocigótica[6], una patología hereditaria que trae consigo concentraciones elevadísimas de LDL-Colesterol (>2,0g/dl) en plasma asociadas a un sustancial aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular.

[1] LDL, acrónimo de Low Density Lipoproteins. El colesterol transportado por estas lipoproteínas de baja densidad es el denominado popularmente “colesterol malo”, a diferencia del transportado por las lipoproteínas de alta densidad (HDL, de High Density Lipoproteins).

[2] Estatinas, técnicamente «Inhibidores de la enzima 3-hidroximetil-glutaril-CoA-sintetasa», la enzima alostérica que limita la velocidad de síntesis de colesterol, fundamentalmente en el hígado.

[3] Amgen, apócope de Applied Molecular Genetics.

[4] EMEA, acrónimo de European Medicines Agency.

[5] Genotipo 1, el más prevalente.

[6] Hipercolesterolemia familiar: dislipidemia hereditaria que cursa con elevación permanente de las concentraciones de LDL-Colesterol. La forma heterocigótica tiene una prevalencia de 1:500, con transmisión dominante. Solo se diagnostica tras un análisis bioquímico. La forma homocigótica (prevalencia 1:106) se manifiesta con xantomas cutáneos, oculares y tendinosos), LDL-Colesterol>3,30g/dl, y estenosis aórtica. Las mutaciones más comunes afectan a los genes LDLR (Receptor para LDL), APOB (APOlipoprotína B) y PCSK9 (que codifica una proteína involucrada en la endocitosis de las partículas LDL-Colesterol por los hepatocitos).

Zaragoza, 28 de julio de 2015

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

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