Diclorhidrato de trientina para la enfermedad de Wilson. La ignominia de su nuevo precio.

publicado a la‎(s)‎ 6 jul. 2018 11:29 por Lopeztricas Jose-Manuel

Diclorhidrato de trientine (Syprine) para la enfermedad de Wilson. La ignominia de su nuevo precio.

DICLORHIDRATO DE TRIENTINE (SYPRINE®) PARA LA ENFERMEDAD DE WILSON. LA IGNOMINIA DE SU PRECIO.

Teva Pharmaceuticals ha anunciado que comercializará un antiguo medicamento, diclorhidrato de trientina (Syprine®), indicado para el tratamiento de la enfermedad de Wilson.

La enfermedad de Wilson (un tipo de degeneración hepatolenticular) es una genopatía autosómica recesiva del gen ATP7B, con una prevalencia de 1/50.000. Solo los homocigóticos (herencia de los dos alelos mutados) padecen la enfermedad. Si los dos progenitores son portadores asintomáticos del gen mutado (un alelo mutado, otro normal), los hijos tendrán una probabilidad del 25% de ser homocigóticos para el gen mutado y, consiguientemente, padecer la enfermedad. Los descendientes heterocigóticos (probabilidad del 50%) son asintomáticos, pero portadores, transmitiendo la genopatía a la siguiente generación.

El gen ATP7B (13q14.3: localizado en el brazo largo-q- del cromosoma 13), codifica una proteína transportadora de cobre (Cu2+) con actividad ATP-asa. Esta proteína transportadora pertenece a una familia de glucoproteínas P involucradas en el trasiego de cationes metálicos a través de membranas celulares.

[Las glucoproteínas P son sistemas de bombeo celular de iones, que utilizan la hidrólisis del ATP como fuente de energía].

El alelo (copia del gen) mutado no codifica, o lo hacer erróneamente, la síntesis de la proteína transmembrana.

Hay que distinguir entre la proteína transportadora que posibilita que el Cu 2+ (y otros cationes metálicos) atraviesen la membrana plasmática, y la ceruloplasmina (una proteína plasmática) que se une al Cu 2+ en sangre para llevarlo a otros tejidos corporales (riñón, corazón, articulaciones, tejido nervioso).

Dentro de los hepatocitos el Cu 2+ se localiza en el aparato de Golgi. Cuando hay exceso, se acumula en vesículas que se eliminan en la bilis.

[La ceruloplasmina se aisló en 1948 – trabajos de Holmberg y Laurell -, obteniéndose en forma pura (cristalizada) en 1960; descifrándose su estructura tridimensional en 1996, mediante cristalografía de rayos X, una técnica desarrollada por Jerome Karle junto a Herbert A. Hauptmann].

Los signos y síntomas de la enfermedad de Wilson se manifiestan en un amplio rango de edad, entre los 6 y 45 años, si bien suele iniciarse durante la adolescencia. Se presentan problemas hepáticos, neurológicos y psiquiátricos.

Cuando la enfermedad debuta en edades tempranas (durante la adolescencia), el primer signo clínico es hepatomegalia. La sintomatología incluye ictericia, fatiga, anorexia e inflamación intestinal. Cuando la enfermedad aparece en edades más tardías, las manifestaciones hepáticas son menos evidentes.

La sintomatología neurológica y psiquiátrica incluye torpeza, temblor, ataxia, disartria, desorganización del pensamiento y alteraciones conductuales.

En muchos pacientes, los depósitos de cobre en la superficie frontal de la córnea se visualizan como un anillo verde marrón denominado «anillo de Kayser-Fleischer».

Otros signos clínicos de la enfermedad de Wilson son la cardiomegalia, daño tubular renal y artritis.

El diclcorhidrato de trientine está indicado en pacientes intolerantes a Penicilamina (el fármaco electivo de la enfermedad de Wilson). Ambos fármacos, Penicilamina(dimetilcisteína) y diclorhidrato de trientina, no son intercambiables. En cualquier circunstancia, diclorhidrato de trientine se ha de considerar un tratamiento «de segunda elección», cuando los efectos adversos de Penicilamina no son tolerables.

Diclorhidrato de trientine está contraindicado en caso de cistinuria o artritis reumatoide. La ausencia del grupo sulfhidrilo (mercapto) – presente en la Penicilamina, ausente en el diclorhidrato de trientine – impide su enlace con la cisteína; de ahí la cistinuria. [Recuérdese que la cistina es el dímero de dos moléculas de cisteína].

 

Syprine® (diclorhidrato de trientine), medicamento sintetizado durante la década de 1960, obtuvo inmerecida notoriedad cuando Valeant Pharmaceuticals adquirió los derechos de esta «vieja» molécula, aumentando su precio en el año 2015 desde 652 dólares hasta ¡21.267 dólares!

Este aumento del precio, claramente inmoral, es otro ejemplo de prácticas similares, como las llevadas a cabo con Daraprim® (Pirimetamina) por Martin Shkreli, un inmigrante albanés, que fundó Turing Pharmaceuticals, y Heather Bresch, responsable del laboratorio Mylan cuando elevó el precio de EpiPen® de un modo desorbitado.

En un alarde de cinismo, un ejecutivo de Teva Pharmaceuticals se jactó de que la alternativa propuesta por la multinacional farmacéutica nacida en Israel, comercializaría una «imitación» (no se puede denominar genérico) de Syprine® (diclorhidrato de trientine) al objeto de hacer accesible el fármaco. Sin embargo, la «imitación» tendrá un coste de 18.375 dólares cada 100 comprimidos (información de Gold Standard Drug Database), un precio que multiplica 28 veces su precio en el año 2010.

La situación con Syprine® es paradigmática de un proceder que todos critican públicamente, pero del que se aprovechan sin escrúpulos.

La Food and Drug Administration) no encuentra estrategias legales para frenar esta forma de actuar. No pueden inducir la comercialización de otros preparados, única manera de rebajar el precio, fomentando la competencia. Teva Pharmaceuticals cobrará tanto como el mercado pueda soportar. Al mismo tiempo, para mejorar su imagen pública, crea programas de ayuda para pacientes, tratando que las compañías aseguradoras asuman el sobrecoste. Sin embargo, las aseguradoras harán que los asegurados (pacientes) acaben pagando una parte sustancial de la factura. Muchos pacientes temen perder su trabajo y con ello la cobertura sanitaria, situación en la que no podrían continuar sus tratamientos.

Teva Pharmaceuticals ha rehusado explicar cómo estableció el precio de su versión de diclorhidrato de trientina. [En Estados Unidos los precios de los medicamentos son establecidos por los laboratorios, sin intervención gubernamental, prohibida expresamente por la ley].

Siguiendo la política de Teva Ph., otro laboratorio, famoso ya por este tipo de prácticas de dudosa ética (Valeant Pharmaceuticals) ha comercializado su propia marca de diclorhidrato de trientina, a un precio de 19.119 dólares. No obstante, el laboratorio afirma que «entregará gratuitamente el fármaco en determinadas situaciones».

Valeant Pharmaceuticals fue una empresa atractiva para los inversores con su política de adquirir medicamentos «viejos» y baratos, comercializándolos de nuevo a precios disparatados, con mínima inversión en investigación y desarrollo. Este negocio, difícilmente defendible, se deterioró a partir del año 2015 cuando este proceder se difundió en los medios de comunicación. La connivencia del laboratorio con algunas farmacias on-line dio lugar a una investigación por el Congreso norteamericano. El valor de la empresa cayó drásticamente cuando los inversores se deshicieron de sus acciones. El presidente ejecutivo se vio impelido a dimitir.

La estrategia por la que un laboratorio adquiere los derechos de un medicamento antiguo y barato, comercializándolo a un precio elevado, a la vez que crea programas de ayuda a grupos de pacientes, mientras deriva gran parte del coste del tratamiento a las compañías aseguradoras, es objeto de escrutinio por diversas comisiones del Congreso norteamericano.

No obstante, estos ratimagos continúan dando réditos a los especuladores. Paradigmático fue el caso del Daraprim® (Piremetamina), un clásico medicamento antiparasitario, cuyo precio cambió de 13,50 a 750 dólares por comprimido ¡en una noche!, tras la adquisición de los derechos de comercialización por Turing Pharmaceuticals, una empresa creada a tal fin por el inmigrante albanés, Martin Shkreli, convertido desde entonces en un personaje ignominioso en el ámbito farmacéutico.

Algunos han tratado de corregir, moderadamente, estas prácticas. EpiPen® (un envase conteniendo dos auto-inyectores de adrenalina), que el laboratorio Mylan comercializó a 600 dólares, se puede ahora conseguir en muchas farmacias norteamericanas por 300 dólares, con todo una cifra muy elevada para su coste real de fabricación.

Zaragoza, a 6 de julio de 2018

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza

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