El lobo de Wall Street y la Metaqualona

publicado a la‎(s)‎ 2 feb. 2014 2:56 por Lopeztricas Jose-Manuel

“El lobo de Wall Street” y las drogas

La película “El lobo de Wall Street”, dirigida por Martin Scorsese a partir del guión escrito por Terence Winter, desde la biografía de Jordan Belfort, un agente bursátil de Wall Street involucrado en prácticas corruptas, nos retrotrae al uso de una sustancia ilegal, otrora un medicamento usado durante un tiempo como sedante e hipnótico, la Metaqualona, referido en la película con las denominaciones con era popularmente conocido durante el segundo lustro de la década de 1960 y comienzos de la década de 1970, Sopor, Quaalude, Lemonn, Motolon (Motolon era una asociación de Metaqualona con Difenhidramina, otro principio activo con actividad sedante que sigue formando parte de preparados farmacéuticos comercializados actualmente para el control de la sintomatología alérgica).

Metaqualona se comercializó en el año 1965 como un medicamento sedante e hipnótico, mucho más seguro que los barbitúricos, cuyas dosis tóxicas (incluso mortales) no eran muy superiores a las dosis terapéuticas. Metaqualona era fabricada por cinco laboratorios farmacéuticos, entre ellos Wiliam H. Rorer Inc (que elaboraba Quaalude® en comprimidos de 150mg y 300mg); y Arnar Stone Laboratories (que lo comercializaba bajo el nombre de Sopor® en comprimidos de 75, 150 y 300 miligramos). La búsqueda de medicamentos sedantes e hipnóticos más seguros que los barbitúricos daría lugar al descubrimiento de las benzodiacepinas llevado a cabo por Leo Sternbach, un emigrante polaco nacionalizado en Estados Unidos. Pero en el camino que condujo desde los barbitúricos a las benzodiacepinas, surgieron varios fármacos, uno de ellos Metaqualona.

Metaqualona comenzó a adquirir fama entre los estudiantes universitarios de algunos campus estadounidenses, por los efectos euforizantes, sobre todo cuando se mezclaba con marihuana y alcohol. Llegó a ser una de las sustancias más usadas con fines orgiásticos, aumentando su popularidad de manera casi explosiva. En los conciertos de rock eran habituales las camisetas con el anagrama “Captain Quaalude” o “Rorer” (nombre de uno de los fabricantes legales). Además, la Metaqualona adquirió fama (nunca demostrada) de tener propiedades afrodisiacas. Téngase en cuenta que al principio Metaqualona se vendía sin receta médica, por lo que no existía ningún tipo de restricción para conseguir el fármaco.

Muy pronto comenzaron a comunicarse casos de graves intoxicaciones que daban lugar a cuadros convulsivos (el babeo a que hace referencia en la película), euforia (un estado que remedaba a un cuadro de intoxicación etílica pero sin la sintomatología gastrointestinal que acompaña al abuso de alcohol). Pero, al mismo tiempo, se comunicaron intoxicaciones mortales.

En el ambiente de libertad que se vivía a finales de los años 1960, aparecían descripciones de los efectos de la Metaqualona en algunas revistas underground. Algunas de estas descripciones se encuadran en lo cómico: “una mujer que usaba Quaalude de modo habitual dejó caer su cara sobre el plato que contenía comida, permaneciendo en esa posición durante horas”; “una pareja que consumía hasta 12 pastillas de Quaalude de 300mg, se pasaba días enteros frente al televisor ajenos a cualquier tipo de comunicación, siendo incapaces de decir más de tres palabras en un minuto”.

Para el principal fabricante (William H. Rorer Inc), Metaqualona fue un sustancioso negocio: las ventas del fármaco aumentaron en un año (1965) desde 8 a 21 millones de dólares; pasando de 80 millones de dólares en el año 1971 a más de 100 millones un año después.

El uso de Metaqualona con fines hedonistas adquirió proporciones epidémicas en algunas grandes ciudades y en varias universidades norteamericanas. En el año 1972 la situación cambió: los Organismos Federales decidieron prohibir Metaqualona con fines médicos; y ello dio al traste con gran parte del consumo ilegal, que derivó hacia otras sustancias, tales como la cocaína y el crack (una versión impura de la cocaína).

Zaragoza, a 2 de febrero de 2014

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

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