La gripe, nuestro indeseado visitante otoñal

publicado a la‎(s)‎ 15 oct. 2014 23:48 por Lopeztricas Jose-Manuel

LA GRIPE, NUESTRO INDESEADO VISITANTE OTOÑAL

El próximo día 20 (2014) comienza la campaña anual de vacunación contra la gripe, la enfermedad otoño-invernal tantas veces minusvalorada.

A diferencia de otras vacunas, que una vez administradas durante la infancia, nos protegen frente a graves enfermedades, otrora tan temidas, como la poliomielitis, la protección (vacuna) contra la infección por los virus de la gripe ha de renovarse cada año. Y esto es así porque el virus modifica su envoltura para no ser reconocido (y por lo tanto contrarrestado) por los anticuerpos (defensas) que nuestro organismo elaboró contra el virus de la gripe del año anterior. ¡Ingeniosa estrategia de la Naturaleza!

En la película del director sueco Ingmar Bergman, “El séptimo sello” se describe la historia de un caballero teutón, Antonius Block, quien, al regreso de las Cruzadas, llega a Europa sumida en una de las epidemias de peste bubónica (peste negra) en una época indeterminada del siglo XIV. Tratando de evitar su propia muerte, el caballero teutón reta a la Muerte a una partida de ajedrez. (…). Imagínense que los peones cambiasen su aspecto y su limitada capacidad de movimiento con objeto de despistar al contrincante y salvaguardar así las piezas importantes. Esta estrategia es la que usa el virus de la gripe, permitiéndole sobrevivir con renovada virulencia cada temporada. Todavía más: algunos años la estrategia es tan eficaz que da origen a epidemias que se extienden por todo el mundo (pandemias), con centenares de miles de muertos.

Durante la pandemia del año 1893, un bacteriólogo alemán, J.R.J. Pfeiffer, creyó haber descubierto el germen causal en la bacteria Haemphilus influenzae. Más adelante se supo que estaba equivocado, pero el término «influenza» ha perdurado como sinónimo de gripe. El verdadero responsable fue aislado durante la pandemia de 1918-1919, denominada erróneamente «gripe española» porque España, país neutral durante la Gran Guerra, era el único que notificaba los casos de gripe, mientras los países en conflicto censuraban cualquier información relacionada con la pandemia. Se ha dicho, y con razón, que la mortandad causada por esta pandemia superó en número a todas las víctimas derivadas del conflicto bélico.

Las otras pandemias destacables fueron la del año 1957; y la de 1968, conocida como «gripe de Hong Kong». Estas dos últimas fueron causadas por variantes (cepas) más dañinas que la de la pandemia del bienio 1918-1919, pero las condiciones socioeconómicas, incomparablemente mejores, hizo que el número de fallecidos fuese mucho menor.

Todo lo escrito hasta ahora se refiere a lo que podemos denominar «gripe estacional» (técnicamente H3N5). Esta es la gripe contra la que nos vacunamos cada otoño.

Sin embargo, a partir de 1997, en Hong Kong surgieron algunos casos de un tipo de gripe distinto del habitual (técnicamente H5N1), más conocido como «gripe aviar». Varios aspectos la hacían peculiar: no se transmitía entre personas (como la gripe estacional) sino por manipulación de aves infectadas en los populosos mercados asiáticos, afectaba de preferencia a personas jóvenes y tenía una mortalidad sorprendentemente elevada en este grupo de edad. Surgió el temor a una pandemia mundial que, finalmente, no se produjo.

La alarma internacional asomó de nuevo en abril del año 2009, tras unos casos de un nuevo tipo de gripe (H1N1) conocida como «gripe porcina». También en este caso la gripe afectaba de preferencia a jóvenes en quienes, con inusitada frecuencia, se complicaba con procesos neumónicos con elevada mortalidad.

Estos dos últimos tipos de gripe («gripe aviar H5N1») y («gripe porcina H1N1») corresponden a un tipo denominada “gripe A”, distinta y más peligrosa que la gripe estacional que pertenece a la denominada “gripe B”.

Desde nuestro punto de vista, es conveniente que las personas consideradas de riesgo se vacunen. Pero es preciso aclarar que la vacuna estacional ejerce una protección de entre el 70% y el 90%; no siendo eficaz frente las dos variantes de “gripe A” antes descritas.

En personas jóvenes y sanas la gripe es una enfermedad autolimitada, pero no banal. Sin embargo, en personas ancianas, debilitadas, tratadas con derivados de la Aspirina®, embarazadas o en las dos primeras semanas de puerperio, y aquellas con alteración de su sistema inmunológico, la gripe puede seguirse de graves complicaciones, potencialmente mortales.

Zaragoza, a 16 de octubre de 2014

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza
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