Obesidad como enfermedad

publicado a la‎(s)‎ 22 jun. 2013 4:01 por Lopeztricas Jose-Manuel

¿ES LA OBESIDAD UNA ENFERMEDAD?

La Asociación Médica Americana (American Medical Association) ha reconocido oficialmente la obesidad como entidad nosológica. Este cambio es paradigmático para la praxis clínica, las Compañías Aseguradoras y la Industria Farmacéutica.

Muchas enfermedades están directamente vinculadas a la obesidad. Tal vez las dos más conocidas, por evidentes, son la diabetes tipo 2 (diabetes que suele desarrollarse más allá de la cuarta o quinta década de la vida), y la enfermedad cardíaca. Por otra parte, la obesidad afecta a un número creciente de la población mundial, con especial incidencia en comunidades y países con bajos estándares de desarrollo.

Considerar la obesidad como una enfermedad trasciende la semántica porque hasta ahora solo se tenía como un factor de riesgo que predispone a padecer determinadas enfermedades o el agravamiento de otras preexistentes. Aun cuando la decisión de la American Medical Association no tiene implicaciones legales, sí que influye en la capacidad decisoria de los médicos a la hora de considerar a las personas obesas como enfermos, aun antes de que se manifiesten las enfermedades asociadas a dicha condición.

El asunto tiene también implicaciones económicas, tales como la asunción por parte de los Sistemas de Salud (públicos y privados) de los costes de los tratamientos farmacológico y quirúrgico de la obesidad.

En opinión de Morgan Downey, editor de la publicación online Downey Obesity Report, la resolución de la American Medical Association será determinante para que los Clínicos se involucren más en el abordaje terapéutico de sus pacientes, focalizándose más en aspectos predisponentes al mantenimiento de su salud y prevención de la enfermedad, y no tanto en tratar las patologías como entidades nosológicas aisladas.

Durante el año pasado se han comercializado dos fármacos anti-obesidad, Qsymia® de Vivus Therapeutics, y Belviq®, de dos Compañías, Arena Pharmaceuticals y Eisai Pharmaceuticals.

Qsymia® no ha tenido demasiado éxito comercial por varias razones: el tratamiento no era asumido por los Sistemas de Salud (públicos y privados); a lo que hay que añadir las restricciones de uso debidas a su iatrogenia.

Qsymia® asocia dos principios activos: Fentermina y Topiramato.


Fentermina es un simpaticomimético de acción indirecta con farmacología que remeda la de la Dextro-anfetamina. Su prescripción no debería prolongarse más allá de una pocas semanas. Este principio activo (y naturalmente el preparado que lo contiene) ha sido retirado de la Unión Europea debido a los efectos adversos de tipo cardiovascular.

 

 




 

Topiramato es un medicamento antiepiléptico de eficacia ampliamente demostrada. Uno de los efectos adversos descritos durante los tratamientos es la anorexia. Haciendo virtud de la necesidad, se ha ensayado con éxito en el tratamiento de la obesidad.

 



Belviq® (Lorcaserin clorhidrato) es un agonista selectivo del subtipo 5-HT2C (un subtipo de receptor de serotonina). Su indicación es como fármaco anti-obesidad en personas con un Índice de Masa Corporal ≥27 Kg/m2 siempre que coexistan patologías asociadas tales como hipertensión, diabetes mellitus o hiperlipidemias. Se considera ineficaz si tras 12 semanas de tratamiento (10mg b.i.d.) no se consigue una reducción ponderal de al menos un 5%.


La consideración de la obesidad como enfermedad ha sido objeto de un largo debate. The Obesity Society luchó con denuedo para que fuese incluida como entidad nosológica en el año 2008.

En la actualidad Medicare no financia fármacos para la reducción ponderal, al igual que no soporta los costes de los fármacos que frenan la alopecia ni la de los medicamentos dirigidos al tratamiento de la disfunción eréctil.

A lo largo del año pasado (2012) las opiniones de la American Medical Association y del Consejo de Ciencia y Salud Pública (Council on Science and Public Health) eran discrepantes, argumentando éste último que el criterio para definir la obesidad, el índice de masa corporal, esa simplista e insuficiente.

El índice de masa corporal no debe ser el único criterio para delimitar el sobrepeso y la obesidad. Se deberían tener en cuenta otros parámetros antes de catalogar a una persona como obesa y, en base a los nuevos criterios, estimarse como enferma. En opinión del Council on Science and Public Health, la obesidad se debería catalogar como “condición” o “desorden” en lugar de enfermedad. No estigmatizaría a un sinnúmero de personas y lograría igualmente mejorar la salud de la población. Algunos argumentos a favor y en contra de la valoración como enfermedad son los siguientes:

Si la obesidad se la define como enfermedad, se disminuiría el estigma asociado con la percepción de que solo se debe al escaso cuidado personal, por comer demasiado o no realizar suficiente actividad física. Así mismo, en muchos casos la obesidad está vinculada a un problema funcional subyacente, tal como ciertas formas de hipotiroidismo.

Los que arguyen en contra de la considerarla una patología clínica afirman que no existe una sintomatología específica de la “enfermedad” y, por lo tanto, debería considerarse un factor de riesgo. Además, dado el elevado número de personas, supondría de facto una medicalización de la sociedad. Además, si se define como enfermedad, su tratamiento y control derivaría hacia la farmacología y la cirugía en detrimento de la terapia conductual.

Finalmente ha prevalecido la opinión de la American Medical Association, con el apoyo de la American Association of Clinical Endocrinologists, American College of Cardiology y otras organizaciones médicas.

En la resolución se arguye que la obesidad es un “estado de enfermedad metabólica y hormonal” que conduce a resultados desfavorables como la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.

Esta resolución tiene gran importancia clínica y social (medicalización de una gran cantidad de personas sin una sintomatología específica); pero también económica (desarrollo de posibles fármacos y su subvención total o parcial por los distintos Sistemas Sanitarios).

Zaragoza, a 22 de junio de 2013

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

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