Peter Piot, el virus Ébola y el V.I.H.

publicado a la‎(s)‎ 6 ago. 2014 5:16 por Lopeztricas Jose-Manuel

PETER PIOT, EL VIRUS ÉBOLA Y EL V.I.H.

Peter Piot, médico y microbiólogo belga, se halla vinculado con el descubrimiento de dos de los virus más temibles de las últimas décadas: el V.I.H. (agente causal del SIDA) y el virus Ébola, causante de una fiebre hemorrágica con una mortalidad de alrededor del 90% y que actualmente (agosto 2014) se está expandiendo por diversos países del arco occidental africano.

La historia comienza en el año 1976: Peter Piot que a la sazón dirigía un proyecto de investigación microbiológica en Amberes, Bélgica, recibió para examen una muestra de sangre de una monja de origen flamenco que había muerto en Zaire (hoy República Democrática del Congo) de una misteriosa enfermedad. Las primeras sospechas se dirigieron a la conocida fiebre amarilla. Pero los análisis dieron negativo, no solo para el virus causante de la fiebre amarilla, sino para todos los virus entonces conocidos.

Peter Piot viajó a Kinshasa, capital de Zaire para investigar con mayor detalle la misteriosa infección. Según describió en una conferencia, entró en una choza donde agonizaba un matrimonio de una extraña enfermedad que les causaba hemorragias por la boca, los ojos y los oídos. Mientras extraía una muestra de sangre de la mujer, el marido falleció. Los demás habitantes de la aldea quisieron ver en la presencia de estos extraños occidentales, protegidos con vestimentas estrafalarias (guantes, mascarillas y gorros quirúrgicos) a los culpables de la muerte del hombre. Tras momentos tensos, consiguieron convencerles de que la muerte del hombre mientras extraían sangre a su esposa era una dramática coincidencia. Y aún más: instruyeron a los habitantes para que usaran protección (guantes, gorros y mascarillas) cuando enterrasen los cuerpos. Visitaron otras aldeas, todas ribereñas del río Ébola, tratando de trazar una ruta del extraño brote infeccioso, cuyos síntomas y su elevada mortandad no se habían visto hasta entonces. Cuando el equipo belga abandonó Zaire, llevaron numerosas muestras de sangre. Andando el tiempo permitirían describir la nueva enfermedad, que reapareció a partir del año 2000 varias veces, hasta esta última crisis epidémica.

Un lustro más tarde, en 1981, Peter Piot y sus colegas comenzaron a ver pacientes, tanto africanos como europeos que vivían en África Central que fallecían irremisiblemente de neumonías atípicas causadas por gérmenes nunca vistas hasta entonces. Al mismo tiempo, cuadros clínicos similares comenzaron a proliferar entre la comunidad homosexual en California, Estados Unidos. Pero a diferencia de lo que se observaba en California, en Bélgica la extraña enfermedad afectaba tanto a hombres como mujeres. En aquellos años prevalecía el dogma de que se trataba de “una enfermedad de gais”. Sin embargo, resultaba incomprensible que un virus pudiese tener orientación sexual”.

Peter Piot razonó que si había cien pacientes en Bélgica, el número sería de millares en los países centroafricanos. Regresó a África encontrándose con hospitales llenos de enfermos. Fue nombrado director del Programa de Naciones Unidas contra el SIDA. En un principio la enfermedad era definida por dos acrónimos: HTLV-III en la denominación de Robert Gallo; y LAV según la denominación de Luc Montaigner [Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2008 ex aequo Harald zur Hausen y Françoise Barré Sinoussi]). [El Premio Nobel de Fisiología y Medicina del año 2008 fue dividido para reconocer dos importantes hallazgos científicos: la asociación del virus del papiloma humano con el cáncer cervical (Harald zur Hausen); y el descubrimiento del  Virus de Inmunodeficiencia Humana (Luc Montaigner y Françoise Barré Sinoussi].

Peter Piot llevo a cabo trabajos epidemiológicos de trascendental importancia. Además, presionó a los laboratorios farmacéuticos para que hiciesen accesible los primeros medicamentos antirretrovirales a los pacientes de países con escasos recursos, donde la incidencia de la enfermedad era más elevada.

Su trabajo académico y su activismo político resultaron fundamentales en la lucha contra el SIDA. De su enorme contribución debemos aprender que solo donde convergen la ciencia, la política y los programas de salud pública, tiene lugar el progreso. Este es un aspecto que no debemos obviar en la lucha contra la actual epidemia del virus Ébola. Es probable que la epidemia termine por controlarse; pero regresará con renovada virulencia, y el mundo académico, político y la sociedad civil deben han de estar preparados.

Zaragoza, 6 de agosto, 2014

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

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