Presión arterial, valores recomendados

publicado a la‎(s)‎ 4 may. 2016 12:28 por Lopeztricas Jose-Manuel

PRESIÓN ARTERIAL: VALORES RECOMENDADOS

¿QUÉ ES LA PRESIÓN ARTERIAL?

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos. Cuando Usted se mide la presión arterial, el valor máximo (presión sistólica) indica la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos tras la contracción del músculo del corazón; y la presión mínima (presión diastólica) señala la fuerza que la sangre ejerce sobre las paredes vasculares en el intervalo entre dos contracciones sucesivas. Los aparatos también determinan el pulso (frecuencia cardíaca), esto es, el número de veces que el corazón se contrae cada minuto.




 Así pues, los esfingomanómetros de brazalete (véase fotografía) llevan a cabo tres mediciones:

1º.- Presión máxima (presión sistólica)

2º.- Presión mínima (presión diastólica)

3º.- Pulso (frecuencia cardíaca)

El corazón de una persona que viva 80 años, suponiendo una frecuencia cardíaca constante de 70 pulsaciones por minuto (un valor muy bajo porque durante el ejercicio físico aumenta notablemente), se habrá contraído casi tres mil millones de veces, sin interrupciones.

El corazón comienza a latir antes de nacer (en estado fetal) y deja de hacerlo cuando fallecemos (en sentido estricto es al revés, fallecemos cuando el corazón se detiene irreversiblemente). La presión arterial de un recién nacido es muy baja y su frecuencia cardíaca normal es muy elevada (alrededor de 140 pulsaciones por minuto). A partir de la adolescencia, los valores se estabilizan; y a partir de los 50 años aproximadamente las presión arterial tiende a ser más elevada, a la vez que la frecuencia cardíaca en reposo tiende a disminuir.

¿QUÉ VALORES DEBEN CONSIDERARSE NORMALES?

En la actualidad se toman como cifras recomendadas las siguientes:

*    Presión máxima (sistólica) ≤ 130 mm Hg

*    Presión mínima (diastólica) ≤ 9 mm Hg

Hace años solo se solía dar importancia a la presión diastólica (mínima), no teniendo muy cuenta la presión máxima (sistólica). De hecho se consideraba adecuado que la presión máxima (sistólica) aumentase con la edad, estimándose correcto un valor obtenido de la fórmula “100 + la edad de la persona”. Según este criterio, una presión sistólica (en reposo) de 160 en una persona de 60 años se estimaba adecuada. La hipertensión no se consideraba una enfermedad sino una consecuencia inevitable del envejecimiento. De hecho, se pensaba que una presión máxima elevada facilitaba la llegada de sangre a todo el organismo, sobre todo en personas mayores en las que los vasos sanguíneos son más rígidos y necesitan, por tanto, un flujo de sangre mayor que solo se lograba con una presión sistólica elevada.

CONCEPTO DE HIPERTENSIÓN

El criterio anterior cambió a partir de la década de 1950 por dos razones: el incremento del número de infartos y accidentes cardiovasculares tras el final de la Segunda Guerra Mundial, asociado probablemente a la mejora del nivel de vida de la población; y el desarrollo de los primeros medicamentos antihipertensivos eficaces.

Desde entonces se han realizado numerosos estudios para establecer los valores más adecuados de presión arterial. Durante algún tiempo éstos eran: 120/8. Los estudios más recientes los han dejado en 130/9. Pero no hay que ser estricto, valorando estas cifras en el contexto de la salud global de cada persona.

RIESGOS DE LA HIPERTENSIÓN NO TRATADA

La hipertensión (excepción hecha de las denominadas «crisis hipertensivas») no da lugar a síntomas. Es una condición clínica que incrementa la probabilidad de sufrir accidentes cardiovasculares, tales como infartos de miocardio, ictus, enfermedad tromboembólica y fallo renal.

CONSEJOS PARA EVITAR O REDUCIR EL RIESGO DE LA HIPERTENSIÓN

Aun cuando no siempre es posible, podemos retrasar la aparición de hipertensión si adoptamos estilos de vida saludable. He aquí algunos consejos bien conocidos: reducir (evitar incluso) la ingesta de sal, realizar una alimentación sana, reduciendo la ingesta de grasas, llevar a cabo ejercicio físico regular y adecuado a la edad, evitar fumar, consumir vino (tinto) o cervezas con moderación; y determinar regularmente la presión arterial. Cuando es preciso tratamiento farmacológico, cumplir estrictamente con la toma de los medicamentos.

FARMACIA LAS FUENTES

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