Terapia de células T contra la leucemia linfoblastica aguda

publicado a la‎(s)‎ 19 oct. 2014 10:13 por Lopeztricas Jose-Manuel

TERAPIA CON CÉLULAS T CONTRA LA LEUCEMIA

Un tratamiento experimental usando células T del propio paciente, modificadas in vitro, ha prolongado la vida de enfermos de leucemia linfoblástica en estadios avanzados que habían fracasado a todas las terapias disponibles en la actualidad.


La leucemia linfoblástica aguda es uno de los tipos más agresivos de leucemia. Se caracteriza por la presencia de un sinnúmero de linfoblastos o linfocitos derivados de éstos en médula ósea y sangre periférica. Los linfoblastos y linfocitos terminan por invadir los nódulos linfáticos, bazo, hígado, sistema nervioso central y, en menor medida, otros órganos. Cuando no es tratada, la leucemia linfoblástica aguda progresa rápidamente.



En la leucemia linfoblástica aguda, todas las células B y T malignas surgen de la transformación neoplásica de precursores linfoblásticos (ver esquema adjunto). Este tipo de cáncer se puede desarrollar a cualquier edad, pero es más frecuente durante la infancia. La acumulación de linfoblastos, tanto en la médula de los huesos como extramedularmente se acompaña de inhibición de la hematopoyesis fisiológica.

Las células leucémicas linfoblásticas T y B expresan antígenos de superficie que dependen de su fase de maduración. Todas las células precursoras de los linfocitos B expresan las proteínas CD10, CD19 y CD34, junto con el fragmento terminal de la enzima desoxi-nucleótido-transferasa (TdT, de Terminal Deoxynucleotide Transferase). Todas las células precursoras de los linfocitos T expresan en la superficie celular los marcadores CD2, CD3, CD7, CD34, junto a la TdT.



La novedosa terapia consiste en la reprogramación genética de las propias células T del enfermo para luchar contra el cáncer.

La investigación involucró a 30 pacientes: 5 adultos con edades entre 26 y 60 años; y 25 niños y jóvenes con edades comprendidas entre 5 y 22 años. Todos tenían en común leucemia linfoblástica aguda recidivante o refractaria a los tratamientos establecidos. La mitad de los pacientes habían recaído tras una mejoría  subsiguiente a un trasplante de médula ósea. Cuando iniciaron el tratamiento experimental la esperanza de vida de los pacientes oscilaba entre varias semanas y pocos meses.

Al cabo de seis meses de iniciar el tratamiento, 23 de los 30 pacientes continuaban con vida; y en 19 de ellos la enfermedad había remitido por completo.

El estudio fue realizado por investigadores adscritos al Children’s Hospital de Philadelphia, y al Hospital de la Universidad de Pennsylvania.

Los resultados son, hasta ahora, muy esperanzadores: algunos pacientes han recibido el alta médica y no precisan terapias adicionales.

Investigaciones anteriores, llevadas a cabo por los mismos autores, involucraron a pacientes con leucemia crónica. La extrapolación de los favorables resultados en pacientes con leucemia aguda ha aumentado las expectativas de esta técnica.

Se están programando, o planificando, experimentos similares en el National Cancer Institute y el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.

Cada año, solo en Estados Unidos, se diagnostica leucemia linfoblástica aguda en alrededor de 2.400 personas de más de 20 años; y en aproximadamente 3.600 niños y jóvenes. La curación clínica (supervivencia libre de enfermedad al cabo de un lustro desde el diagnóstico) se consigue en el 40% de los son diagnosticados en edad adulta; y entre el 80% y 90% de los niños y jóvenes. La mortalidad anual, en términos absolutos, es de 1.170 adultos (>20 años), y de 270 niños y jóvenes (<20 años).

El procedimiento experimental consiste en extraer células T del paciente, infectarlas experimentalmente con un virus que inserta material genético en la célula T capacitándola para sintetizar un anticuerpo específico contra un antígeno que se exprese sobre la superficie de la célula cancerosa. Las células T reprogramadas se trasfunden al paciente.

Cada célula reprogramada comienza a multiplicarse hasta producir un clon de 104 células diseñadas específicamente para contrarrestar las células cancerosas que expresan sobre su superficie la proteína (marcador) que se comporta a modo de antígeno.

La proteína buscada es denominada CD19 (una de las proteínas sobre la superficie de los linfocitos B). La selección de esta proteína ha estado determinada porque los pacientes tienen un tipo de leucemia que afecta a las células B, de tal manera que la estrategia es entrenar a la otra estirpe linfocitaria (células T) para que destruyan a sus hermanastras, células B. Este proceder conlleva importantes efectos adversos que, no obstante, se pueden controlar en la mayoría de los escenarios clínicos.

Lamentablemente el tratamiento no es indefectiblemente eficaz. Siete de los treinta pacientes del estudio fallecieron, entre ellos algunos que lograron al principio una remisión completa, recayendo más adelante. Con todo, los resultados se han considerado muy notables.

De los 19 pacientes que lograron remisión, 15 lo consiguieron sin tratamiento adicional.

Algunos investigadores consideran que los pacientes que responden favorablemente a esta terapia deberían someterse a continuación a un trasplante de médula ósea, el tratamiento estándar para este tipo de leucemia. Pero esta opinión no es uniforme, pues hay quien considera que el tratamiento con células T reprogramadas debería ser suficiente ahorrando al paciente el trasplante, un proceder arduo y arriesgado.

El tratamiento con células T tiene su perfil de efectos adversos, en particular el denominado “Síndrome de liberación de citoquinas”, consecuencia de la secreción masiva de citoquinas, son su trasunto sintomatológico de fiebre, algias, hipotensión y alteración de la función respiratoria.

El pasado mes de julio (2014), la Food and Drug Administration (F.D.A.) norteamericana designó al tratamiento con células T como “breakthrough therapy” (terapia de vanguardia) para el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda refractaria o recidivante, tanto en niños como en adultos. Este reconocimiento se otorga a fármacos o terapias experimentales que pueden demostrar mejoras sustanciales sobre otros tratamientos existentes para escenarios clínicos que comprometen la vida. Este reconocimiento significa que se aceleran todos los trámites para la revisión de su posible autorización.

Actualmente los pacientes sometidos a esta terapia experimental son tratados en la Universidad de Pennsylvania. No obstante la multinacional helvética Novartis, que ha financiado parcialmente el desarrollo del experimento, espera poder patentar la tecnología.

Zaragoza a 19 de octubre de 2014

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Florentino Ballesteros, 11-13

50002 Zaragoza

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