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Lentes de contacto 1930

LENTES DE CONTACTO, 1930


Las lentes de contacto tuvieron una larga historia antes de su primera mención en prensa generalista.

El astrónomo británico John Herschel fue con toda probabilidad el primero en plantearse la idea en 1845. Sin embargo, fue el fisiólogo alemán Adolf E. Fick quien experimentó con las primeras lentes en 1888. Estas primeras lentes de contacto eran grandes, hechas de cristal bastante pesado; de lo que cabe inferir que serían muy molestas.

El primer artículo en prensa generalista apareció en The New York Times el 4 de agosto de 1930. El artículo tenía como encabezamiento Lens That Fits on Eye Gets First Test Here. El artículo apócrifo describía “un substituto de las gafas, fabricado en Alemania, con el tamaño aproximado de un céntimo, que se situaba sobre el globo ocular, a donde se quedaba adherido por succión capilar”.

Las lentes se probaron durante una reunión de la New York City Optometric Society. Durante esta reunión, una mujer de 22 años, Grace Robin, se insertó las lentes después de someterse a la inyección intraocular de una solución de “butin”*, seguida a continuación por la aplicación de una solución salina.

(El término “butín” hace referencia a distintos productos químicos, sin que se sepa cuál fue empleado exactamente en ese primer experimento).

En cualquier caso, la paciente miope Grace Robin, describió que las lentes eran confortables, afirmando que su visión mejoraba notablemente. Las nuevas lentes costaban (la pareja) 50$ de la época, equivalente hoy día a 647$ aproximadamente.

El 22 de agosto de 1937, la prensa norteamericana informaba que alrededor de 4.000 personas habían adquirido lentes de contacto. El precio había descendido hasta los 36$, si bien los exámenes oftalmológicos requeridos elevaban el coste total hasta los 150$ aproximadamente, lo que equivaldría a 2.250$ de hoy día.

El 13 de noviembre de 1937, The New York Times notificaba la que se puede considerar como primer extravío de lentes de contacto. Bajo el llamamiento “Pérdido” se solicitaba la devolución de un monedero conteniendo la ID (Indentification Card, equivalente a nuestro DNI); y lo más curioso: se ofrecía una recompensa de 10$ (alrededor de 150$ de hoy día).

 Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Zaragoza

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José Manuel López Tricas,
3 dic. 2010 1:48
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