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Paul Ehrlich 1908

PAUL EHRLICH, 1908

 Paul Ehrlich fotografía de la izquierda), el descubridor de la llamada “bala mágica” (el primer medicamento para la sífilis) fue mencionado en The New York Times,  pero por un asunto diferente al que constituyó su principal logro científico.

El primer medicamento para tratar la sífilis fue el Salvarsan®, de hecho el único medicamento registrado que contenía arsénico en su composición.




 

El 11 de diciembre de 1908, un artículo en la página 10 del The New York Times, publicaba que Ehrlich, un científico alemán apenas conocido, había sido galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Recordar que los Premios Nobel comenzaron a otorgarse en 1901.

Paul Ehrlich había compartido el premio ex-aquo con el entonces mucho más famoso, aunque hoy día casi olvidado, Ilya Mechnikov (fotografía de la derecha)  por sus trabajos sobre la inmunidad.

Entonces, el 3 de agosto de 1910, The New York Times mencionó de nuevo a Paul Ehrlich, entonces director del Instituto de Terapéutica Experimental de Frankfort, en un artículo, en su página 5, haciendo referencia al descubrimiento de una sustancia (un “específico” según el lenguaje de la época), útil para tratar “enfermedades de la sangre que han hecho estragos en el mundo occidental durante 400 años”. El artículo hacía referencia con mucha vaguedad a las enfermedades que podían ser tratadas con el producto conocido como “606”, desarrollado por Ehrlich; y aun resultaba más inespecífico en relación con los organismos causantes de dichas enfermedades infecciosas.

Una semana más tarde, un telegrama remitido al periódico, comunicaba que 503 casos de la enfermedad (sífilis, entonces conocida como “lues”) habían sido tratados en Berlín con el preparado “606”. La comunicación añadía prudentemente que solo el tiempo confirmaría si la curación observada sería permanente.

Un breve artículo fechado el 11 de septiembre, daba cuenta de una reunión en Berlín de la American Medical Association, en la cual un asistente de Ehrlich defendía a su jefe frente a acusaciones de que estaba intentando hacer negocio con su hallazgo científico.

El argumento esgrimido era que el Dr. Paul Ehrlich, era ya inmensamente rico, de tal suerte que no deseaba, por no necesitarlos, beneficios adicionales de su producto “606”.

Sin embargo, la asociación adoptó de manera unánime una resolución reconociendo que Ehrlich tenía el derecho a una patente internacional por su descubrimiento.

Y así, el 27 de noviembre de 1910, una breve nota de 33 palabras, con el encabezamiento “606: nueva denominación”, notificaba que el “específico sanguíneo” sería comercializado antes de final de año, bajo el nombre registrado de Salvarsan®. A pesar de los efectos adversos y de su cuestionable eficacia, este medicamento fue ampliamente prescrito parar tratar la sífilis hasta el desarrollo de la penicilina a comienzos de la década de 1940.

Paul Ehrlich, quien había nacido el 14 de marzo de 1854 en Streheln, Silesia, falleció en Bad Homburg, a consecuencia de una enfermedad cardíaca a la edad de 61 años. En su obituario del 21 de agosto de 1915 el periódico The New York Times se refirió a él como “uno de los más notables científicos médicos del mundo”.

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Zaragoza

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José Manuel López Tricas,
16 nov. 2010 1:50
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