Sustancia cancerígena en productos para la infancia

publicado a la‎(s)‎ 19 may. 2011 8:06 por José Manuel López Tricas   [ actualizado el 19 may. 2011 8:07 por Victor Sin ]
















SUSTANCIA CANCERÍGENA EN PRODUCTOS PARA LA INFANCIA

Han transcurrido más de 30 años desde que una sustancia química que se añadía al tejido con que se fabricaban pijamas infantiles para hacerlos relativamente ignífugos fue prohibida tras descubrirse sus propiedades carcinogénicas. Pero acaba de notificarse que otra sustancia química con que se fabrican almohadas para cunas, asientos y elevadores infantiles para vehículos, también tiene propiedades cancerígenas. Se trata de la espuma de poliuretano, que forma parte de estos dispositivos y que se añade debido a sus propiedades moderadamente ignífugas.

Una investigación que acaba de publicarse (mayo 2011) en Environmental Science & Technology, muestra que los niños están expuestos a concentraciones de este producto que superan los límites recomendados; aun cuando la investigación no ha podido determinar si  los niños absorben “tris-(1,3-dicloroisopropil-fosfato)”, uno de los aditivos que forman parte de la espuma de poliuretano. “Tris-(1,3-dicloroisopropil-fosfato” se sintetizó en la década de 1950, comenzando a usarse comercialmente en 1962 en virtud de su capacidad de retrasar la combustión de los materiales de los que formaba parte. Se registró con el nombre de Fyrol FR-2®, siendo fabricado desde entonces por distintas industrias químicas con diferentes nombres, entre ellos Antiblaze® 195. Un análogo suyo (“tris-(1,3-dibromoisopropil-fosfato), muy usado para fabricar pijamas infantiles por dificultar la combustión, fue retirado en 1977 cuando se descubrió que esta sustancia predisponía al desarrollo de procesos neoplásicos en animales de experimentación. Sin embargo, el “tris-(1,3-dicloroisopropil-fosfato)” continuó comercializándose.

En el estudio se informa que alrededor de la tercera parte de los 101 productos infantiles examinados contenían “tris-(1,3-dicloroisopropil-fosfato)”. Además, 80 de los 101 productos analizados contenían productos para retrasar la combustión, muchos de ellos tóxicos, aun cuando su empleo continuase siendo legal. Por ejemplo, algunas espumas de poliuretano contenían hasta un 12% en peso de estas sustancias para retrasar la combustión. Todos los productos estudiados eran adaptadores de uso común para niños pequeños (mesas para el cambio de pañales, mochilas para llevar a los niños, adaptadores para mesas y vehículos).

De los 101 productos examinados, 14 contenían TCEP, considerado en algunos Estados norteamericanos como sustancia cancerígena.

Durante una época los incendios en los hogares eran más habituales que ahora; y muchos fabricantes de sustancias que retrasan la combustión subvencionaron estudios para promocionar sus productos en materiales específicamente dirigidos a la protección infantil. Pero ahora, con la mejora de la seguridad en los hogares y vehículos, estos productos se consideran relativamente innecesarios; mucho más cuando se trata de sustancias que aumentan el riesgo de desarrollar procesos tumorales.

Zaragoza, mayo, 2011

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hosptilaria

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