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Obituario Hans Krebs

OBITUARIO: SIR HANS KREBS

El 22 de noviembre de 1981 falleció en Oxford, Gran Bretaña, Hans Krebs, a los 81 años de edad. A lo largo de su vida llegó a ser un sobresaliente bioquímico, cuyo logro más significativo, pero no el único importante, fue desentrañar la ruta cíclica que permite a las células obtener energía a partir de los nutrientes contenidos en los alimentos. Por los descubrimientos del ciclo de la urea y del ciclo del ácido cítrico, se le concedió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 1953.

La investigación de Hans Krebs estableció los principios fundamentales de la moderna comprensión de la fisiología humana, que se tradujo en un desarrollo casi explosivo en la investigación en bioquímica. Descubrió en los años 1932 y 1936 dos rutas básicas en bioquímica: los ciclos de la urea y del ácido cítrico.

El ciclo del ácido cítrico es conocido en toda la literatura científica como ciclo de Krebs, aunque también recibe el nombre más químico de “ciclo de los ácidos tricarboxílicos”.

El Dr. Hans Krebs desenmarañó las etapas involucradas en una compleja reacción en cadena, en la cual las células “queman” la energía potencial contenida en los alimentos ingeridos, convirtiéndola en la energía física necesaria para las tareas que hacen posible la vida, tales como el trabajo muscular o el mantenimiento de la temperatura corporal, entre otras.

Durante una ardua y elegante investigación, Sir Hans Krebs estudió veinticinco ácidos orgánicos y halló que dos de ellos (ácido pirúvico y ácido láctico) se forman a partir de la glucosa y los ácidos grasos. Tras muchas pruebas y “fracasos”, descubrió que estos ácidos eran la llave maestra que permitía “cerrar el ciclo”.

Un descubrimiento previo (1932) fue el ciclo de la urea, proceso que explica cómo este producto de desecho del metabolismo de las proteínas se forma en el hígado a partir de aminoácidos y compuestos de amonio.

Hans Krebs encontró que el aminoácido ornitina, catalizaba la síntesis de urea en el hígado, razón por la que el “ciclo de la urea” también recibe la denominación de “ciclo de la ornitina”. Los tres aminoácidos involucrados en la síntesis de la urea son: ornitina, citrulina y arginina.

Hans Adolf Krebs fue, según quienes le conocieron, un hombre reservado y tranquilo, poseedor de una excelente memoria y, tal vez por todo lo anterior, poseedor de elegante y aguda capacidad de diálogo. Nació en Hildesheim, Alemania en 1900, donde llegó a ser otorrinolaringólogo como su padre. Mientras estudiaba en las universidades de Gottingen, Freiburg, Munich y Berlín, ya manifestó su interés por la investigación, y no tanto por el trabajo clínico.

Consiguió el título de “doctor” (M. D.) en la universidad de Hamburg en 1925, trasladándose a Berlín como asistente del Dr. Otto Warburg, un brillante investigador sobre enzimas, que recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1931.

Tras abandonar el laboratorio del Dr. Warburg, se instaló en Freiburg, donde logró desentrañar el ciclo de la urea, trabajo que le llevó 18 meses, mientras colaboraba como Privatdocent, esto es, como docente sin salario oficial, que obtenía sus emolumentos de lo que le daban sus estudiantes. Mientras trabajaba en Freiburg, los nazis llegaron al poder en Alemania (1933). Dado su origen judío, emigró casi inmediatamente a Cambridge, Gran Bretaña, de donde obtuvo una mejor oferta económica que de otra Cambridge, en Massachusetts, Estados Unidos. Permaneció en Cambridge, Gran Bretaña, hasta que en 1954 fijó su residencia definitiva en Oxford.

En Gran Bretaña, Hans Krebs ayudó a la Rockfeller Foundation, trabajando conjuntamente con Sir Frederick G. Hopkins, bioquímico que consiguió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1929 por sus investigaciones pioneras sobre vitaminas.

Sus investigaciones sobre el “ciclo del ácido cítrico” las inicio en Cambridge, concluyéndolas en Sheffield.

Durante la II Guerra Mundial, el Dr. Krebs ayudó en la investigación nutricional sobre las vitaminas A y C.

En su etapa en Oxford investigó en los errores innatos del metabolismo.

Hans Adolf Krebs se describía a sí mismo como un biólogo que trataba de dilucidar los sucesos que acaecían en las células vivas, intentando descubrir las piezas que faltaban en el rompecabezas celular.

En sus últimos años criticó abiertamente las investigaciones improductivas e inútiles de gran parte del “staff” universitario, más ocupado en obtener sustanciosas subvenciones que en proyectos de investigación realmente útiles.


What, then, is it in particular that can be learned from teachers os special distinction?. Above all, what they teach is high standards. We measure everything, including ourselves, by comparisons; and in the absence of someone with outstanding ability there is a risk that we easily come to believe that we are excellent and much better than the next man. Mediocre people may appear big to themselves (and to others) if they surrounded by small circumstances. By the same token, big people feel dwarfed in the company of giants, and this is a most useful feeling. So what the giants of science teach us is to see ourselves modestly and not to overrate ourselves.

Hans Adolf Krebs (1900-1981). Bioquímico nacido en Alemania, nacionalizado británico.

Reminiscences and Reflections (1981), página 175


Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Zaragoza

 

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José Manuel López Tricas,
26 dic. 2010 12:28
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