Vacunas contra el SIDA

 

¿VACUNA CONTRA EL SIDA?

Se estima que el SIDA ha matado a más de 25 millones de personas, incluyendo a Victorious, el muchacho de la fotografía, que contaba 13 años en el 2000 y que falleció pocos días después de que fuera tomada esta fotografía, en Uganda.

 

Las personas con SIDA en países subdesarrollados tienden a fallecer tras años de sufrimiento, Muchas veces la agonía es causada por meningitis criptocócica o cualquiera de las múltiples infecciones causadas por bacterias u hongos.

En los países pobres los fallecidos suelen dejar numerosos huérfanos, esposas infectadas y malintencionados vecinos que los rechazan ocultando su propio estado de infectados.

Aquellos que fallecen de neumonía son ancianos y débiles, o muy pequeños y muy débiles. Y, en todos los casos, inevitablemente se nos presentan familias rotas financiera y espiritualmente.

A gran escala, una vacuna eficaz contra el SIDA podría significar muchas cosas: el final de una era de miedo que se ha ido tejiendo desde comienzos de la década de 1980, y que ha carcomido África de modo similar a como la “muerte negra” (la peste bubónica) erosionó la sociedad en Oriente Medio y Europa durante la época medieval, solo que más lentamente en el caso del SIDA. Pero el éxito de la vacuna también haría posible el ahorro de billones de euros y dólares, dinero que podría (debería) destinarse a otras enfermedades, tales como la tuberculosis y la malaria, ambas cada vez más extendidas.

Muchos expertos anunciaban a finales de la década de 1980 que se dispondría de una vacuna en los primeros años de la década de 1990. No fue posible. Aprendieron del error; y ahora son prudentes, muy prudentes.

En aquellos años (1980) la epidemia había matado a varios centenares de homosexuales norteamericanos, hemofílicos, adictos a drogas de uso intravenoso, y receptores de transfusiones de sangre. Pero pocos podían prever que acabaría matando en las décadas siguientes a más de 25 millones de personas en todo el planeta.

Por fin, tras más de 20 años de continuos fracasos, se han comunicado los primeros resultados de una vacuna que ha sido ensayada en Tailandia, en 16.402 voluntarios reclutados de dos provincias al sur de la capital, Bangkok. Los voluntarios fueron reclutados entre la población general, hombres y mujeres de entre 18 y 30 años. La mitad de los voluntarios recibieron seis dosis de dos vacunas distintas; mientras a la otra mitad se les administraron placebos. Por razones éticas, a todos se les suministraron condones, se les enseñó cómo evitar conductas de riesgo; y se les garantizó tratamiento antirretroviral de por vida si contraían la infección por VIH. Al cabo de 3 años, 74 personas de las pertenecientes al grupo placebo contrajeron la infección; y 51 personas en el grupo que recibió las dosis de vacuna. La diferencia era, pues, de tan solo 23 personas. O, según otra lectura, la vacuna ofrece un 31,2% de protección frente a la infección por VIH. Este nivel de protección está muy lejos de lo que se consideraría nivel mínimo de protección para cualquier otra vacuna, que se estima de entre un 70% y un 80%.

La vacuna ensayada, denominada RV144, es, de hecho, una combinación de dos vacunas obtenidas por ingeniería genética, cada una de las cuales fue ensayada con anterioridad sin que se consiguieran resultados favorables. Las dos vacunas son Alvac-HIV® de la multinacional francesa Sanofi Aventis. Consiste en un virus que infecta a los canarios, inocuo para el hombre, al que se le han insertado, usando técnicas de recombinación génica, tres genes del VIH. La otra vacuna, Aidsvax®, fue fabricada inicialmente por Genentech (un empresa farmacéutica de medicamentos biotecnológicos) que ha cedido los derechos de patente a Global Solutions for Infectious Diseases, un organismo altruista, sin ánimo de lucro. En la vacuna Aidsvax®, al virus inocuo se le ha insertado una proteína de superficie del virus del SIDA. El virus modificado ha prosperado en un caldo de cultivo de células de ovario de hamster.

Ambas vacunas fueron ensayadas individualmente: la primera (Alvac-HIV®) se ensayó en varios países: demostró ser segura, pero no ofrecía protección contra la infección por VIH; la segunda (Aidsvax®), fue ensayada en tailandeses consumidores de drogas intravenosas, y en homosexuales norteamericanos y europeos. La vacuna fracasó a la hora de ofrecer protección frente al contagio del VIH.

En el año 2007, otra multinacional farmacéutica, Merck, comenzó dos ensayos con otra vacuna, que involucró a 4.000 personas. Los estudios se interrumpieron al poco tiempo: la supuesta vacuna no solo carecía de eficacia, sino que parecía aumentar el riesgo de infección.

La vacuna ahora ensayada asocia, como se ha escrito antes, dos vacunas: una de ellas (Alvac-HIV®) está diseñada para estimular al organismo a fabricar anticuerpos (como todas las vacunas existentes); la otra (Aidsvax®) alerta a los leucocitos de la infección por el virus.

Por otra parte, la vacuna ensayada, cuyos primeros resultados acaban de ser publicados, Rv144 (combinación de las dos vacunas) fue diseñada frente a las variantes del VIH que son responsables de gran parte de las infecciones en el sudeste de Asia, las cuales difieren de las que infectan en África y en otras partes del mundo.

Parece evidente que la vacuna ensayada en Tailandia no es la respuesta definitiva a la infección por VIH y al SIDA. Pero, aun siendo así, estos resultados permiten redirigir la investigación, esperemos que en la senda correcta.

 

 

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico Especialista Farmacia Hospitalaria

Zaragoza

 

 

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José Manuel López Tricas,
11 nov. 2010 11:08
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